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Me he encontrado por ahí algo que no había visto hasta ahora. Eso no quiere decir que sea yo el primero que lo haya hecho. Es el cortometraje que iniciaba la saga de SAW. Tanto el director como el guionista y principal actor realizaron este corto para enseñarlo a los productores que estaban un poco negativos a la hora de soltar el dinero. Una vez vieron el cortometraje, sacaron las chequeras. No me estraña.

Luís desde cinemavip, me pide que ponga una entrada comentando algo sobre esta nueva comunidad virtual dedicada al mundo del audiovisual. Entre sus virtudes está la de poner en contacto a mucha gente de sitios distintos con las mismas inquietudes, así como su bloque de anuncios, casi todos ellos de trabajos remunerados. Entre estos últimos hay uno que puede interesarnos. Si entráis, sólo es necesario registraros y crear vuestro perfíl. Una propuesta muy interesante.

Titulos de crédito. Cada vez más me fascinan los títulos de créditos de algunas películas. En esta página hay un montón de videos de ellos.

Esquemas básicos de iluminación. Pues eso, tutoriales para saber dónde poner los dichosos focos. Aquí algunos más.

Anuncios divertidos. Una página de videos con anuncios bastante divertidos.

Los mejores videos de Youtube.
Las 50 grandes películas independientes.

Videoronk. Buscador de videos de las principales páginas que lo ofrecen.

coacción1.

(Del lat. coactĭo, -ōnis).

1. f. Fuerza o violencia que se hace a alguien para obligarlo a que diga o ejecute algo.

 

Es algo inevitable, todos estamos condenados a coaccionar. Yo me he dado cuenta desde que estoy escribiendo este blog. Al principio era algo lógico, todos lo hacen, yo debería de hacerlo. Más tarde se conviertió en motivo de distinción, cuanto más coaccione más gente me leerá. Luego se convirtió en un calentamiento de cabeza, cuándo coacciono, a dónde coacciono, porqué coacciono. Ahora se ha convertido en algo habitual, sino coacciono no es lo mismo. Por eso antes de terminar este post me gustaría coaccionaros un poco, pincha aquí. 

No deja de sorprenderme algunos blogs, y el de Dani es uno de ellos. Espero que inmerso ya en lo que sea su segundo largometraje, tiene el tiempo y las ganas de reflexionar sobre una parte del guión, que a mí al igual que él, me parece fundamental y muy difícil de conseguir. Me he tomado la libertad de reproducir su post íntegro porque no tiene desperdicio. Muchas gracias Dani por esta clase magistral:

Todo el mundo sabe que el segundo acto es el más complicado de escribir. Empezar una historia es fácil. Basta una imagen evocadora, una anécdota, un encuentro, una mirada, un programa de confesiones vespertino para encontrar la chispa necesaria para encender la imaginación. Cuántas veces hemos visto algo y hemos pensando: Aquí hay una película. Pero claro, luego hay que desarrollarla. Y justo ahí es donde entra en juego el maldito segundo acto. Sí, ese, el de los obstáculos. Porque el tercero también es bastante fácil de escribir. El tercero es el final, y el final sólo puede acabar de tres maneras: bien (en el caso de una comedia), mal (en el caso de un drama), o que bienregularcasimal (en el caso de una comedia dramática).

Y para colmo el segundo acto es el más largo de todos. Supuestamente dura el doble que el primero y el tercero. A ver cómo narices lo rellena uno, cómo creas conflicto, mantienes el interés, haces que avance la trama… Puf, cuánto trabajo. Y es que claro, si lo piensas, nuestras propias vidas son básicamente un segundo acto. Primer acto: naces. Tercer acto: mueres. Y todo lo que hay en medio es un (esperemos) larguísimo segundo acto.

Encima todos sabemos como va a terminar, no sólo nuestra vida, sino cualquier película. Rara vez no intuimos ya desde el principio (incluso desde el trailer o el póster) cuál va a ser el devenir del protagonista. Por eso, como en la vida misma, el objetivo básico del segundo acto es tratar de hacerle olvidar al espectador el previsible final. Yo creo que para conseguirlo la clave es la contradicción. Un segundo acto tiene que estar plagado de situaciones y frases contradictorias que te desconcierten, engañen, ilusionen y confundan. Por ejemplo, en la típica película chico conoce chica (o cualquiera de sus variantes), habría que poner frases como estas, una detrás de otra, casi sin dar respiro:

No sé si quiero tener pareja.
¿Me vas a invitar a cenar o qué?
Piensa en los besos que antes no tenías, sin contarlos.
Sabes que lo nuestro es imposible, ¿no?
Lávame las bragas, anda…
No nos podemos ver todos los días.
Me haces sonreír, olvidar, volar, soñar, vivir.
No creo en el amor eterno.
Te echo de menos.
No quiero nada.
Lo quiero todo.
Está nublado.
De pensarte a extrañarte y más tarde a esperarte.
Qué guapo estás cuando estás triste en la playa.
¿He salido ya de tu cabeza?
Tú me has creado esta necesidad.
Nunca debí darte aquel primer beso.
No me odies.
No me ames.
Te quiero.
No te creas todo lo que digo.  
Y ya está, ya tienes tu comedia romántica, o tu drama. Según como quieras, o te dejen los personajes que termine. Porque al igual que en las personas, los sentimientos de los personajes también son en ocasiones caprichosos, efímeros, superficiales y, por fortuna, incontrolables.

Estas son las pequeñas reflexiones que hago mientras voy en tren, ojeando una revista con una chica en portada que me mira y me hace pensar: aquí hay una historia. Por lo menos el comienzo. Y me pongo a leer las declaraciones de la chica, para olvidar que me estoy alejando de las cosas que quiero. O acercando, quien sabe. ¿Veis? Contradicción, la pura esencia del segundo acto. De la vida.

Ya podéis usar la opción de comentarios. Gracias a www.blogcinema.es, pues no sabía que tuviera algún problema.

A continuación os dejo el enlace de los manuales de las cámaras. Sólo estarán durante dos semanas, ya que me ocupan mucha memoria.

dsr 450

dsr-p170

¿Habéis tenido alguna vez la sensación de que sino contáis una idea, que os trae por la calle de la amargura, reventaréis? Algo así me pasa últimamente. Tengo la idea, incluso los diálogos, vamos que podría dibujaros todo lo que pasa. ¡Joder! tengo una película. Ahora sólo me falta fuerza de voluntad.

Llevo bastantes días sin escribir ninguna entrada en el blog. Y es que cuando no tengo nada interesante que decir o enseñar, prefiero permanecer callado. Eso mismo pensaba yo de muchos escritores blogueros, pero dando una vuelta por la blogalaxia te das cuenta que muchos han cerrados sus puertas sin nisiquiera una simple despedida. Este no es el caso de Otro Cine, estupendo blog de cine que cierra, hecha el candado después de un año de andadura. Y es que, a pesar de lo que mucha gente pueda pensar, mantener un simple blog como este, que no tiene más audiencia que yo y yo, conlleva un gran trabajo, que a veces no compensa, pues no ves reflejado ese curro en audiencia. Y compañeros, aquí la audiencia se mide en comentarios. Y cuando un compañero bloguero cierra o deja de escribir por falta de público, te ves reflejado y piensas que tú también cruzarás esa puerta. OTROCINE descanse en paz.